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El adulto mayor ante situaciones de desastre COVID-19

La crisis actual ha obligado a los gobiernos a tomar medidas drásticas para evitar la propagación del coronavirus. Sabemos que el virus afecta a la población en general, con un mayor índice de vulnerabilidad en poblaciones específicas, entre ellas los adultos mayores. Esta realidad genera temor colectivo, llegando a provocar descompensaciones a nivel físico, psicológico y emocional, con mayor impacto a esta población vulnerable.

En Ecuador según los datos de la INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) el 10% de la población total son adultos mayores y se estima que para finales del 2020, serán 1,3 millones de adultos mayores. 

Para comprender el comportamiento del adulto mayor en situaciones de desastre, se debe analizar en contexto lo que se presenta en esa etapa de la vida.

Muchos ya llevan una carga psicológica y emocional, debido a la adaptación de las dificultades que se presentan, como los cambios biológicos y fisiológicos, la aceptación del deterioro a causa del propio proceso de envejecimiento, las distintas enfermedades que deben combatir, entre otros. La situación mundial a causa del coronavirus es entonces una nueva circunstancia adversa que se suma a la problemática biológica, social y psicológica ya existente. 

Por este motivo es importante conversar sobre algunas consideraciones del adulto mayor y su salud mental en relación a la situación actual de la pandemia que atravesamos. 

Adulto Mayor

IMPACTO DEL DESASTRE EN EL ADULTO MAYOR

Las situaciones catastróficas, son factores desencadenantes a la evocación de experiencias traumáticas no superadas o resueltas por el adulto mayor y funcionan como reactivadores de malestares o síntomas relacionados a las experiencias pasadas y emocionalmente significativas. Estos malestares pueden incluir desajustes mentales, conductuales y físicos.

Las respuestas al desastre pueden variar, es decir que algunos adultos mayores experimentaran sentimientos adaptativos y esperados ante una situación catastrófica y otras en las cuales pueden interpretarse como no esperadas y patológicas.

El recuerdo de lo sucedido, los miedos desencadenados y las ideas a futuro en relación al evento son normales, mientras que los trastornos por estrés agudo, trastornos de depresión y/o ansiedad, ideación suicida, trastornos disociativos, psicosis aguda, estados de pánico y estrés postraumático, son considerados patológicos. Además de la posibilidad de que cualquier enfermedad previa sea física o mental pueda agravarse. 

Adulto Mayor

ALGUNAS MANIFESTACIONES SINTOMÁTICAS DEL CIUDADANO DE TERCRA EDAD 

– Físico: disminución en la resistencia física, fatiga, dolores de pecho o cabeza, palpitaciones o taquicardia, náuseas, temblores musculares, dificultad para respirar y aumento de la presión sanguínea. Recaídas o agudización de cualquier enfermedad prexistente. 

– Emocional: nerviosismo o ansiedad, inseguridad, tristeza y/o llanto, crisis de miedo o pánico, sensación emocional de frío, sentimiento de impotencia, frustración, sufrimiento intenso, desaliento futuro, enojo y/o irritabilidad.

– Cognitivo: culpabilidad por haber sobrevivido, ideas de suicidio, problemas de memoria, confusión para pensar y/o problemas de concentración, intensa preocupación por otros, recuerdos muy vivos del evento, culpar a los demás, oscilaciones de desorientación en tiempo o lugar, pérdida de confianza en uno mismo.

– Conductual: trastorno del sueño y la alimentación, disminución de la higiene personal, uso excesivo de alcohol y/o drogas, problemas en el funcionamiento social y cotidiano en el trabajo y/o la familia, incremento de la dependencia de amigos actuales y familiares, conducta irritable e intento suicida.

GUÍA DE CONTENCIÓN AL ADULTO MAYOR DESDE UN ENFOQUE DE SALUD MENTAL 

El objetivo de la contención será la búsqueda de estados adaptativos ante la situación de desastre, encaminar al adulto mayor a expresar su malestar, temor, pensamientos y emociones relacionados a las vivencias traumáticas y lograr ubicar la sensación de seguridad y fortaleza, necesarias para su estabilidad. 

De lograr su estabilidad, el adulto mayor significará dentro de su sistema familiar, un pilar de seguridad y fortaleza, generando resiliencia a nivel personal y familiar. En el caso de que el adulto mayor, no cuente con una red de apoyo cercana, es la comunidad, el barrio, los vecinos, quienes pueden ser de gran ayuda ante la situación. 

Adulto Mayor

1) EVITAR LA SOBREPROTECCIÓN: Puede suceder, que el sistema familiar o el entorno, en su intento de “proteger” al adulto y evitar su descompensación, escoja desinformarle sobre la situación, esto puede provocar que el adulto sienta que no es lo suficientemente capaz para afrontar los acontecimientos, dificultando su adaptación ante la situación. 

2) EVITAR EL AISLAMIENTO: El entorno cercano del adulto, debe buscar la inclusión del adulto mayor al núcleo familiar o la comunidad, de esta manera el mensaje que se envía es que el adulto es parte importante de la familia o comunidad, su participación le genera confianza y le permite sentirse útil. Todo lo contrario, a ser percibido como una carga dentro del sistema. 

Se entiende a la participación como la inclusión de las tareas que se deben realizar en el hogar y abrir espacios para la toma de decisiones en cuento a medidas de seguridad que debe tomar la familia o la comunidad y de qué manera puede contribuir para potenciar su participación social.

Abrir los espacios participativos en tomas de decisiones y elaboración de políticas públicas para los adultos mayores. Ellos pueden generar y aportar criterios para la toma de decisiones de sus comunidades de una manera incluyente.

3) GENERAR ESPACIOS DE COMUNICACIÓN: Es importante que todos los miembros del sistema familiar o la comunidad puedan descargar sus miedos y preocupaciones. Puede suceder que el adulto mayor sienta recelo de expresar abiertamente sus emociones y pensamientos, si es este el caso, es recomendable que uno de los miembros genere un espacio más privado, para conversar con el adulto y crear un vínculo de confianza en donde pueda depositar sus preocupaciones. 

También puede suceder, que el adulto al expresar sus pensamientos y emociones, no logre regular la ansiedad que estos le generan llegando al punto de desestabilizarse. En este escenario, los miembros buscarán un acercamiento más estrecho, buscando que el adulto perciba la contención de los miembros y logre despojarse de las ideas catastróficas del futuro y pueda concentrarse en el presente, para esto se recomienda: 

  • Verbalizarle al adulto mayor, el escenario del presente y apartarle de los posibles escenarios del futuro. 
  • Utilizar los sentidos para crear el escenario del presente a través de velas de olor, incienso, música. Puede ser de gran ayuda, apoyarse en las preferencias y gustos del adulto. 
  • El acercamiento afectivo, puede servir de gran ayuda, los abrazos, el estrechar sus manos, etc. 
  • Ejercicios de respiración, que pueden ayudar a regular los estados de estrés y ansiedad, causados por los pensamientos y emociones intensas. 
  • Ejercicios de visualización, que ayudan a crear un ambiente mental de bienestar y regulación emocional. 

4) ACTIVACIÓN DE LA CREATIVIDAD: El entrenamiento de las capacidades mentales, no solo estimula a nivel cognitivo, también crea un puente entre la creación de soluciones a los problemas y la estabilización de los estados emocionales. Además, en situación de cuarentena o aislamiento preventivo es de las más recomendables.  ANEXO 1

5) ORGANIZACIÓN DE ACTIVIDADES DIARIAS: La desorganización psicológica y emocional en el adulto es inminente a causa de la situación de desastre. Para restablecer la organización psicológica y emocional, se debe plantear como estrategia la instauración de un cronograma de actividades que el adulto pueda cumplir día a día, incluyendo el ejercicio físico, técnicas de relajación, buena alimentación, la activación de la creatividad, los espacios de comunicación y su aporte a la comunidad y sistema familiar.

De esta manera, a través de una organización externa, el adulto podrá sentirse funcional dentro del sistema, además de fortalecer sus capacidades de resiliencia ante la situación, más aún cuando se trata de una cuarentena o aislamiento preventivo. 

6) GENERAR ESPACIOS DE OCIO: los familiares o la comunidad pueden impulsar o permitir momentos de descanso y disfrute después de haber cumplido con sus obligaciones familiares, sociales o profesionales, en el cual el adulto mayor pueda actuar libremente realizando actividades de su elección y de esta manera generar placer y sentimientos de bien estar para poder descartar el aburrimiento. Se debe tomar en cuenta que este tipo de actividades son una experiencia positiva para el adulto mayor ya que permite abrir paso a su autonomía personal.

Emilia Jiménez
Emilia Jiménez

Directora General de The Mind Spot
Psicóloga Clínica y terapeuta holística integral en formación

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